Llegando a fin de año siempre hay un protagonista que nunca hace falta: «el pisco chileno«. Hablemos de su historia:
Así como ocurre con el Champagne, el Tequila o el Jerez —productos ligados a un territorio específico y a normas estrictas de producción—, el pisco chileno cuenta con su propia denominación de origen, creada en 1931, incluso antes que muchas denominaciones de vinos europeos. Según esta regulación, el pisco solo puede elaborarse en las regiones de Coquimbo y Atacama, y debe producirse a partir de uvas Moscatel, Torontel y Pedro Ximénez, con la posibilidad de ser envejecido en barricas de roble.
Un ejemplo vivo de esta tradición es la familia Bauzá, que produce piscos desde 1925, incluso antes de que existiera la denominación oficial. Rodrigo Bauzá recuerda que, en sus inicios, las botellas llevaban la etiqueta “Aguardiente Bauzá”, porque ni siquiera el concepto de “pisco” estaba difundido. Hoy, vinculados profundamente a la historia del país y de este destilado, elaboran piscos en todas las categorías, incluidos ultrapremium como Don Lorenzo y Alma, reconocidos con premios internacionales.
Ahora bien, hablemos del famoso “elefante blanco”: ¿Cuál es mejor, el pisco chileno o el destilado de uva peruano? La verdad es que la comparación no corresponde. Sería como enfrentar Fanta contra Sprite:, son distintos productos.
Las diferencias son claras:
- Variedades de uva: Chile utiliza principalmente Moscatel, Torontel y Pedro Ximénez. Perú, en cambio, trabaja con ocho cepas, entre ellas Quebranta, Mollar, Negra Criolla, Italia y Albilla.
- Envejecimiento: el pisco chileno puede descansar en madera, adquiriendo complejidad, notas tostadas y un color ámbar. El peruano, en cambio, debe permanecer cristalino: la ley prohíbe su paso por barrica.
Existen muchas más diferencias, pero lo importante es subrayar que no se trata de decidir cuál es “mejor” o “peor”. Ambos son destilados con públicos y estilos propios.
Para muestra, basta con probar el Don Lorenzo, un pisco chileno que pasa ocho años en barricas de roble americano, logrando una complejidad sorprendente: notas cítricas de naranja, avellana, toffee y miel. Les invito a probar esta maravilla y descubran que el Pisco se puede disfrutar de manera pura cuando hecho con alta calidad.
Es importante recordar que en Chile, ningún Destilado de Uva Peruano o Aguardiente Peruano puede tener la palabra pisco en su nombre. Esto por la regulación del Decreto 521 de la Ley Orgánica del Ministerio de Agricultura; la ley Nº18.455.

Felipe Aranis
KAM Casa Bauzá